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La historia del pantalón vaquero, el tradicional blue jean que es parte de la vida de prácticamente cualquier persona en el mundo, no se dio de un día para el otro y, como suele suceder, nació de una manera muy diferente al uso en el que se le da hoy día. Incluso hay que remontarse al siglo XIX para enterarnos de sus comienzos, de su principio, de la semilla que luego se convertiría en una de las prendas de vestir más populares en el mundo entero.
Corría el año 1853 y en los Estados Unidos se estaba viviendo en plena época de la fiebre del oro. Los mineros necesitaban pantalones que les resultaran resistentes y a su vez cómodos para trabajar. Y allí estaba un ingeniero bávaro, que contaba por aquel entonces con tan sólo 23 años y que casi sin querer estaba descubriendo un potencial negocio de enormes magnitudes. Se llamaba Levi Strauss y su ocupación era la de vendedor de lonas y telas. Hasta que se le ocurrió que lo que realmente necesitaban esos arduos trabajadores del oro eran unos buenos vaqueros.
La tela era una lona pesada y super resistente, que tenía su origen en Italia. Si bien el color primeramente empleado fue el marrón, luego vinieron los tradicionales denim o blue jeans, que serían la marca registrada de pantalón en su historia. Ya la tela empleada era de algodón y se habían añadido pinzas y otros detalles que ayudaban a la comodidad y funcionalidad del pantalón. El futuro de esta ropa era más que obvio.
Recién en la Segunda Guerra Mundial, cuando el ejército estadounidense es provisto de vaqueros es cuando abandonan ese estadío que correspondía prácticamente a campesinos y granjeros. Ya el jean era un paradigma de vestimenta informal dentro de los Estados Unidos. Y así fue que durante los 60s fue el sinónimo de la prenda unisex o que durante los 80s comenzó a sufrir modificaciones en sus texturas, colores y formas, entre otras cosas. De seguro, la historia del vaquero, denim, blue jean o como tu gustes llamarlo seguirá dando que hablar.
Imagen: AVCC-INC












